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jueves, 28 de junio de 2012

La historia de Antxon y Aitziber (Parte 2) [by Mario]

Y un fin de semana que ella fue con sus amigas a un concierto de Radiohead (para el que Antxon también tenía entrada) , se encontraron en la parte vieja de Donosti, él en una terraza que nunca podrá olvidar, ella paseando. No se puede describir el nerviosismo que entró a los dos: Pánico, emoción, horror, amor... Ella estaba igual que siempre, que hace diez años; él, por lo que le decían, igual salvo el pelo más corto

Como hace 12 años y medio, consideró que él debía ser quien diera el primer paso, así que levantó y dijo: Hola, Aitziber. “Hola Antxon, como estás”; si dijera que bien mentiría, llevo muchos años triste ”¿Sigues bebiendo?” Ni una gota, ni siquiera en las fiestas, llevo 10 años limpio. No voy a cometer el mismo error otra vez.”No hueles a alcohol, desde luego”. Cerveza sin alcohol es lo que tomo, de ahí la barriguita!. La vió sonreir, sobre todo con los ojos, eso era importante.

Le imploró que dejara demostrárselo, que salieran de noche, que preguntara a sus amigos. Le dijo
“el movimiento se demuestra andando”.Él se despidió de sus amigos y pasó toda la tarde con ellas. Comprobó que bebía cerveza sin alcohol, más aún, conocía todas las marcas del mercado. Se fue convenciendo.

Fueron al concierto de Radiohead, uno de los escasos gustos que compartían: a ella le iba la música española y a él el Hard -Rock.. En “I will” Aitziber acercó su mano a la de Antxon y se apretaron fuerte. La suma exponencial de dos amores debería haber echo llorar de emoción a todo el Velódromo. En lo que dura la corta canción era imposible que hubiera 2 personas más felices en el mundo.

Por uno de esos milagros de los 3 ó 4 que Dios tiene reservado para cada uno de nosotros, a Antxon estaban a punto de darle el mes de vacaciones, y ella se ofreció a que se trasladará a su apartamento en Bilbo. Aunque ella estaba trabajando, estaban con el horario de verano, y podía acostarse entre una y dos de la mañana y tener las tardes libres

Se contaron todas sus vidas, que no habían sido demasiado interesantes. Ninguno de los dos acabó la carrera. Él, cuando pudo volver a estudiar, hizo un curso de doblaje y se dedicaba a doblar series de dibujos animados al Euskera en una pequeña empresa. No les iba mal. Ella había estudiado secretariado y en seguida sacó las oposiciones en el ayuntamiento de Bilbo.

Él, de amores, cero. Ella había tenido un aventura de 15 días, pero sólo pensaba en él, así que lo dejó.

Salían habitualmente de noche y Aitziber comprobó, definitivamente, que Antxon no bebía, pero en el apartamento siempre había unas cuantas cervezas “sin”para cuando él se tomaba “su momento”, que consistía en, a media tarde, escuchar a Free o a Grand Funk Railroad (sus grupos favoritos), tomarse una cervecita y fumarse un purito. Aitziber se iba a la otra habitación, a descojonarse en silencio de las ocurrencias de su Amor,...y a escuchar Cadena Dial.

Antxon volvía a caminar erguido, como un hombre, como debe caminar un hombre joven. A veces, para algunas personas, la redención existe.

Dedicado a la mejor banda de Rock que ha pisado el planeta, THE WHO, y a su versión de “Young Man's Blues” (ojalá esos tiempos, esos “old days”, vuelvan)

[no busqueis nada autobiográfico en este relato, porque no lo hay, ni siquiera he tenido la inmensa dicha de ver a Radiohead en directo]

6 comentarios:

  1. Qué bonita historia, de verdad. Me ha congratulado mucho, al igual que me emocionó el otro día una sobre tu abuelo. Saludos.

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  2. MUCHAS GRACIAS, JOHNNY!! Cuando haces el esfuerzo de crear una historia alrededor de 2 personajes que ni parecidos has conocido, se agracece enormemente que a alguien le guste.

    Un saludazo

    Mario

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  3. Me ha gustado, Mario, una historia muy emotiva que he disfrutado y, por cierto, totalmente de acuerdo en tu dedicatoria a The WHO.

    Un abrazo.

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  4. Muchas gracias, Ramón, me alegro de que lo hayas disfrutado, eso es lo que intento cuando escribo. A veces lo consigo, a veces no. Lo de los WHO, bufff, yo no tengo ninguna duda de que les dan un baño a stones, kinks, animals... Pero a veces hay que recordarlo. He elegido ese tema porque viene a cuento cuando dice que "en los viejos días un hombre joven era un hombre fuerte, y todo el mundo se apartaba cuando el joven caminaba" (aprox,). Me parecía que así se debía sentir Antxon.

    Abrazos

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  5. Sin ánimo de polemizar, yo creo que esta es una buena muestra de que los finales felices no tienen por qué ser una chorrada. Me ha gustado.

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  6. Los finales felices están bien en la literatura, pero yo pienso que simplemente son una ensoñación y un engaño porque a todos nos espera la muerte. Me gusta escribirlos porque te sientes bien, pero en el fondo son falsos, eso creo...

    Me alegro de que te haya gustado, Rumeinia, no tenía muy claro el final, pero pensé que se merecían ambos algo de felicidad tras tanto sufrimiento. Espero que sigan siempre juntos.

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