martes, 15 de mayo de 2018

No está acertando mucho Bob Dylan en su última fase







No, no lleva una mano ganadora. Vale, es infinitamente más interesante que lo que han hecho Diana Krall o Rod Stewart (por citar dos tristes ejemplos), pero los "Standards" han sido históricamente nitroglicerina en las voces de Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Julie London, Dinah Washington, Sarah Vaughan....Y que consten dos cosas: para mí Dylan se escribe con "D" de Dios, y la idea de partida es muy buena: desnudar hasta el hueso estas trilladas canciones y de esa forma darles una minimalista nueva vida. Pero tras 5 discos (2 sencillos y un triple), la idea apenas funciona, se hace monótona y aburrida. Los primeros 5 temas reclaman tu interés, pero en cuanto te has aprendido la formula el disco deja de exigir tu atención para convertirse en una música de fondo hasta que pinchas algo menos lineal. Una pena tener que criticar a Dylan, pero estos 5 discos están bien en pequeñitas dosis, meterse "Triplicate" del tirón es para héroes.
Sé que ha recibido unas críticas unánimamente elogiosas, vanagloriando el estado de su voz (cierto) y la nueva vida que ha insuflado a estas canciones (cierto, si se tratara de un Mini-LP), pero yo soy un pequeño salmón que navega a contracorriente desde un modestísimo blog, que ama a Bob, y que cuando siente que su ídolo se equivoca, lo expresa. Perdón si alguien se ha sentido ofendido.

lunes, 7 de mayo de 2018

La inspiración, los antipsicóticos, la depresión...

Ando sequísimo de inspiración. En mi blog gemelo tengo abandonada "Piel sin Tatuajes" desde el año pasado. No sé cómo continuarla, tampoco se me ocurre una idea para un maldito relato.

Todo empezó (recomenzó, se reinició esta fase), en nochevieja. Las campanadas me pillaron en pleno lavado de estómago por intento suicida. Me sentía terriblemente solo. Desde entonces todo ha sido depresión (contra lo que pensaba, estoy volviendo a pinchar), dos ingresos, y antipsicóticos.

Los antipsicóticos son unas sustancias que tienen la función de bajar las revoluciones del cerebro, evitando que te comas extremadamente la olla. También ayudan a dormir. Pero al reducir la velocidad del cerebro afectan a todas las facultades cognitivas: memoria, retentiva, capacidad de análisis, creatividad...Es el precio a pagar por no tener un cerebro que esté constantemente viajando al pasado recordando la eternidad de mis sufrimientos. Tranquilidad sí, sequedad creativa también. Me esfuerzo por ver buenas películas, escuchar buena música, leer buenos libros...a veces me sobreviene el destello de alguna idea, pero tan amortiguada que rápidamente se extingue.

2018 no ha empezado bien, pero si consigo dejar definitivamente de beber, si sigo esforzándome por mantener la mente activa, quizás me puedan reducir la medicación.

Os contaba lo de nochevieja. Aquel día, aparte de bajarme una botella de bourbon y meterme en el cuerpo docenas de pastillas, hice una cosa buena: corté toda relación con unos falsos amigos de mi tierra natal, que en 24 años de enfermedad jamás se preocuparon por mí y nunca hicieron el mínimo esfuerzo por entenderme.

Miles Davis estuvo 5 años sin acercarse a una trompeta, desde 1975 a 1980, pero cuenta en su autobiografía que sabía que algún día volvería, porque la trompeta era su vida. Vamos, es que no penséis ni por un momento que me estoy comparando al Genio del siglo pasado, pero yo también sé que volveré a escribir, porque escribir es mi vida

viernes, 20 de abril de 2018

Tres semanas y media en el psiquiátrico

No, no es la primera vez que este enfermo mental que os escribe está ingresado en una unidad de psiquiatría, generalmente relacionado con una recaída de su viejo habito de mezclar bourbon y pastillas. Pero este ingreso ha sido especialmente horrible, tanto que espero que ni mi enfermedad mental ni mi hábito alcohólico me lleven jamás a uno nuevo, porque no lo soportaría.

Imaginaos una pecera llena de depresivos, bipolares, esquizofrénicos, paranoicos... todos juntos y revueltos, hombres y mujeres, las 24 horas del día, sin una salida de ventilación, sin un lugar donde echar un pitillo (putos parches de nicotina), sin ninguna actividad organizada salvo las comidas y la toma de pastillas, con continuos registros de las habitaciones en busca de materiales peligrosos (el concepto de peligroso va desde una maquinilla de afeitar o un frasco de colonia de vidrio a un chicle o una tableta de chocolate). Así es la unidad de psiquiatría del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.

El aire fresco no existe, todo está controlado, vigilado, hay un horario en el que puedes disponer de teléfono móvil, y por supuesto no lo puedes cargar tú, un cable es un arma. Los espejos son de latón, el vidrio es un arma, afeitarse una victoria.

El guirigay a partir de las 8 de la mañana es tremendo: Venga arriba!!! Te has duchado? Has hecho la cama? Te han tomado la tensión? Hiciste de vientre? Coge tu pijama y las toallas!! Venga, el desayuno!!!!. Tienes dos opciones: mientras te duchas la cabeza y te toman la tensión en el brazo izquierdo, con la mano izquierda coges el pijama, con la derecha el desayuno, y con los pies haces la cama. La otra opción es gritar Noooo!!! y saltar por un cristal irrompible.

Este ingreso ha sido especialmente horrible por los compañeros de habitación, y por gilipollas. Huí  de uno que me daba muy mal rollo a nivel de energía interpersonal para caer con un esquizofrénico paranoide que me contaba su delirante historia 30 veces al día y que cada vez estaba más enloquecido. De la parrilla a las brasas, de tal forma que el primero parecía el abuelito de Heidy en comparación. Luego siempre hay los que te pillan con la guardia baja y te meten por la escuadra 15 minutos de llorera depresiva, pero esos y todas las otras subespecies de tarados los puedes aguantar, al fin y al cabo llevas 24 años soportando tu propia locura. Pero la tensión nerviosa en que me colocó mi compañero de habitación, que no me respetaba ni cuando escuchaba música o tenía jaqueca, y la continua repetición de un delirio, muchas veces acompañado de lágrimas, casi me llevan a la locura total.

He hecho unas buenas amigas, ha merecido la pena por eso, porque incluso he salido con claustrofobia, pero si volviera no hablaría con nadie, no escucharía a nadie, no ayudaría a nadie, sordo, ciego, mudo, spotify Premium y unos buenos auriculares.


jueves, 14 de diciembre de 2017

Ella Fitzgerald sings the George & Ira Gershwin Songbooks (I)





Si me pongo en el lugar de un crítico profesional al que le obligaran a puntuar de 1 a 5 estrellas, echaría de menos un par opcionales para aquellos discos que están, como algunos puertos del Tour de Francia, "fuera de categoría". Así da gusto comprar CDs: ajustados de precio, lujosísima presentación, con un sonido -sobre todo- que no sé cómo lo han conseguido (¿Quizás reprocesando vinilos inmaculados?), pero posee una profundidad de campo digna de un vinilo de audiófilo; y con el añadido de unas prodigiosas mezclas en mono, que nos sirven para trasladarnos a los gloriosos tiempos de la magia en la radio. Una pieza que merece un lugar destacado no entre aficionados al jazz, no entre fans de Ella, no entre entusiastas de los hermanos Gershwin, sino entre la discoteca de cualquiera que sepa apreciar la verdadera buena música.

Es imposible descubrir ahora los talentos compositivos de los Gershwin, la genialidad de Nelson Riddle como arreglista y compositor, y la voz de Ella, pero sumando todo ello y una prodigiosa remasterización, nos encontramos ante una de esas joyas, escasas, que forman parte del imprescindible equipaje de "la isla desierta". El mejor de los míticos Songbooks de la Fitzgerald, y eso que los de Cole Porter e Irving Berlin son de asustar. Imprescindible.


Tras esta introducción general, pasaré a analizar el primer disco compacto, pues se trata de una obra tan magna que cada rodaja merece su propio espacio, especialmente dadas las peculiaridades de la cuarta.

Como toda composición mayor, antes de entrar en materia vocal nos deleita con unas partes instrumentales: La "Ambulatory Suite" y 3 preludios. Resulta de todo punto imposible citar a la totalidad de músicos que intervienen en estas piezas, así que nos limitaremos a decir que se trata de unas orquestas con fortísima presencia de violines, y, cuando la cosa se pone más swingante, trompetas y saxos. Ello lleva a los puristas a decir que esto no es jazz sino pop orquestal. Yo no soy purista, me da igual.

Cuando la parte puramente instrumental remata y la voz de La Gran Dama empieza a sobrevolar entonando "Sam and Delilah" (buena elección, un tema poco trillado) nos instalamos en una gloria de la que ya no bajaremos.
"But not for me" es la pura perfección, mientras que "My one and only" cierra un terceto de apertura que nos deja exhaustos y entregados.

"Let's call the whole thing off" es uno de los temas más cachondos jamás compuestos por los Gershwin, y Ella aporta toda su sorna a ese "You like potato and I like poteito".

En este primer disco también se incluye el que probablemente sea el tema más conocido de Ella "Oh!Lady be good", la preciosa "S'Wonderful" y esa pedazo de canción con aires latinos titulada "Just another rhumba"

By Strauss, es eso, un delicioso vals que la Fitzgerald canta en su registro más alegre y con cierto tono infantil. A continuación se atreve con una de las piezas más bonitas surgidas de la pluma de los Gershwin, y cuando canta "soy un corderito perdido en el bosque", a un tempo lentísimo, nos parte el corazón. Hablo de "Someone to watch over me".

Cierra con una joya divertidísima dominada por el piano "The real american folk song (is a rag)"

Todas estas sutiles preciosidades -y más- os esperan en el primer volumen, en próximas entregas seguiré desvelando secretos.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Lo penúltimo de Van Morrison. Diciembre de 2017

"VERSATILE"






Un álbum delicioso. Para un hombre que lleva más años en la música que los 50 que tengo yo, seguir arriesgándose, es un mérito extraordinario. Versátil como su título es este disco. 

Rodeado por un septeto, se atreve con standards de Jazz, de Pop, recreaciones de temas propios, y un puñado de composiciones escritas para la ocasión. El resultado, si bien irregular, es notable, por el empaque de la orquesta con la voz del propio Van, una maravilla siempre. La obra transcurre en su totalidad por cómodos y reconfortantes aires jazzeros.

Los standards de jazz son sin duda lo más arriesgado, pues todos cuentan con versiones "definitivas", generalmente en las voces de Ella Fitzgerald en la parte femenina y Sinatra en la masculina.

Preciosismo pero poco riesgo en "A foggy day" y "Let's get lost", deconstruye magistralmente "Bye bye blackbird" y convierte "Makin' whoopee" en un blues lentorro y arrastrado. La instrumental "Skye boat song", escrita para este LP, nos remite a la costa oeste.

La recreación del propio "I forgot that love existed" es innecesaria y el punto más bajo del disco, una decepción. Sin embargo, si existía bajo el sol una razón para hacer otra versión de "Unchained melody", Mr. Morrison la ha encontrado.

El final es de concierto: "The party's over" (la fiesta ha terminado) seguida a modo de bises por las monumentales "I left my heart in San Francisco" y esa joya llamada "They can't take that away from me", que siempre nos remite a Billie Holiday.

Otro notable alto para la mejor voz de Irlanda, y es que este hombre nos tiene muy mal acostumbrados. Dylan, Neil Young, los Stones, Van Morrison, Eric Clapton...una generación de la que absorber cada nuevo disco como maná.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Johnny Cash "American Recordings"

Unos meses antes de que me fuera diagnosticada oficialmente una enfermedad mental, lo cual ocurrió en el verano de 1995, yo solía pasear por los nevados montes de los alrededores de St. John's (capital de Terranova) con ésta y unas pocas cintas más. Fue mi descubrimiento de esta Voz. Pocas cosas hay tan tenebrosas y estremecedoras sobre la tierra.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Redescubriendo a Van Morrison




Dejémoslo claro: los dos últimos LPs de Van son fastuosos. Tanto el baladístico "Keep me singing" como el bluesero "Roll with the punches" rayan muy alto en el catálogo del irlandés. Y el 1 de diciembre se edita "Versatile"

Teniendo una bastante decente colección de discos suyos, me aparté de su carrera a raíz de un penoso concierto en mi ciudad, en Vigo. Pero en un retorno a la herejía, la edición del doble LP + triple CD + DVD "It's too late to stop now" me llevó a ascenderle de una triste "División 1ª B" a la merecida División de Honor, por donde transitan muy pocos elegidos, algunos, como Bowie, Lou o Cohen, ya idos para siempre.



Pero Van the Man sigue en activo a sus 72, y eso siempre es una buena noticia, Tras un álbum de duetos que me dio muy mala espina (odio el formato), se descolgó con los arriba citados y fue hora de retomar "Astral Weeks", "Veedon Fleece", "His band and the Street choir", "Tupelo Honey" y todos aquellas maravillas redondas con las que hizo historia a finales de los '60 y principios de los'70 del pasado siglo.

El Sr.Morrison es muchísimo más que esa extraña etiqueta en la que algunos críticos y aficionados intentan encajonarle a veces "Soul de ojos azules". Poseedor de una garganta prodigiosa, se atreve (y mezcla personalísimamente, escúchese "Common One") con jazz, sonidos celtas, balabas, blues, soul, funk, R&B...siendo siempre su modelo cantantes negros de blues.

Como letrista es también un poeta de altas esferas, siendo mucho lo que me pierdo, "Lost in translation".

Si conocéis la carrera del llamado "Leon de Belfast" no os he contado nada nuevo, si queréis acercaros os recomendaré un disco que no está entre los obvios, pero sí entre los grandes, y es mi favorito: "Veedon Fleece"



jueves, 1 de junio de 2017

Huellas



Sí, la vida deja Huellas. Demasiadas. Profundas. Dolorosas. Y para más cojones ese pasado es lo único que tenemos.

Y siempre 091, desde hace 25 años, desde las cintas intercambiadas con Carlos. Hoy no es precisamente un buen día, intentas animarte pensando que ya acabó Mayo, pero al fin y al cabo en Mayo has estado ingresado dos veces. No es una buena época.

Hoy no has puesto música hasta más de una hora después de levantarte, los queridos Grateful Dead. Pero es un día en que sólo te queda el orgullo de saber hacerte el nudo en los zapatos de piel de caiman. El orgullo de vestir siempre de negro, de tener una camiseta de T-Bone Walker, de odiar las bermudas y las sandalias aunque estemos a 37ºC, y de haber tenido los huevos de reconocer, con 50 años, que tú solo no puedes y necesitas a AA. No es muy rockero, pero al fin y al cabo te gusta Sinatra.

El Ruta de Enero, con la portada de los Cero, ya te lo compró tu madre ingresado, el año pasado fueron 6 veces, dos por intento de suicidio. Botellas que escancian plegarias, rumores de armas cargadas.

Parece que se levanta la niebla, la luz entra por la ventana, tu gatito Monty (por Wes Montgomery) se estira al sol. El cariñoso Monty, en cuyas patitas pondria la política nacional antes que en nadie. Monty, con su eterna cara de sorpresa y su bendita curiosidad.

Suena de nuevo Huellas y es hora de cambiar de disco, algo de Townes Van Zandt quizás...

Hoy es posible que escriba varias veces, necesito desahogarme. Si esto fuera radio haría una maratón de palabra, música y -por desgracia- whisky. Ayer lo dije en la reunión, estoy atravesando un torbellino, ahora mismo que no me pidan más, mi único objetivo es mantenerme sobrio, y ese, ese sí, lo voy a conseguir.

viernes, 26 de mayo de 2017

OASIS "Be here now"



Ya desde la intro dejamos claro que estamos ante una obra magna, tan magna como no se escribía desde "Who's next". Luego nos vamos a Madchester y a Stone Roses, porque sí, porque nos da la gana, porque en el primer disco ya dejamos claro que podíamos viajar desde los Beatles a los Pistols. ¿Quieres ir al Punk de la mano de Sonic Youth? Venga, ya te hemos dejado exhausto como hicieron The Who a la misma altura, a la de "Bargain", y todo lo que venga desde ahora te va a entrar por las orejas como cuchillo en mantequilla derretida. ¿La última gran obra del último gran grupo de rock? Probablemente.

Y además, el último gran espectáculo divertido: la lucha de egos de los Gallagher. (Porque el último gran espéctaculo -pero triste, de eso de "rock is dead"- ha sido axl "cantando" en eisidisi, pero eso da para un ciclo de novelas, snif snif)

Yo, la verdad, si te gusta el ROCK (sí, con mayúsculas), no comprendo cómo has sobrevivido 20 años sin siquiera una cassette mal grabada de "Be here now".